“Voy a demostrar a los que dudan de mí que se equivocan”, ha dicho el primer ministro británico. Los críticos reclaman unas nuevas primarias para septiembre

Keir Starmer no ha sacado un conejo de la chistera. No corresponde con el estilo de un primer ministro reacio a las sorpresas y a los golpes de efecto. En el discurso de este lunes por la mañana, que muchos consideraban crucial para determinar si su carrera política puede sobrevivir, después del hundimiento del Partido Laborista en las elecciones municipales de Inglaterra y auto...

nómicas de Escocia y Gales celebradas la semana pasada, ha decidido desafiar a sus críticos y advertir a sus diputados y compañeros de la formación del “caos” en que podría sumirse el Reino Unido si resucitan las guerras fratricidas que protagonizaron los conservadores en años previos.

“La idea respecto a un Gobierno que cambia continuamente de liderazgo, y el daño que algo así puede provocar al país, no es una mera discusión académica. Ya hemos comprobado la destrucción que provocó con los gobiernos anteriores. Nunca se perdonaría a un Gobierno laborista que repitiéramos aquello”, ha dicho Starmer en un centro cívico de Londres repleto de afiliados y simpatizantes aún leales al primer ministro.