Londres, 12 may (EFE).- El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo a su gabinete, en una sesión que tiene lugar en este momento, que no tiene intención de dimitir ante las crecientes presiones dentro del Partido Laborista para que lo haga de inmediato o, al menos, presente un calendario para dejar el poder.
Según sus palabras hechas públicas por su oficina, el partido «dispone de un mecanismo para contestar (la autoridad) de un líder, y no se ha puesto en marcha», en referencia a los 81 diputados necesarios para forzar unas elecciones primarias dentro del partido y buscar un sustituto para Starmer.
El primer ministro afronta hoy una crítica reunión del Gobierno en medio del descontento en las filas laboristas por el varapalo sufrido por la formación en los comicios locales parciales en Inglaterra y los regionales en Escocia y Gales.
Quien si ha presentado su renuncia ha sido la secretaria británica de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Miatta Fahnbulleh.
En una carta remitida a los medios, la ministra laborista motiva su dimisión por estar en desacuerdo con la gestión del primer ministro, al que pidió que «haga lo correcto» para el Reino Unido y establezca un calendario para su retirada del poder.











