En el futuro se podrá tildar de ridículo de una vez por todas el desfile de la gala del MET y se alzarán las cejas de asombro cuando se recuerde que se usaba el adjetivo “benéfica” para definirla

Estos tiempos que corren envejecerán algún día y serán estudiados con estupor. Ojalá que así sea porque este presente tiende a ser grotesco, pero por alguna razón atribuimos la responsabilidad solo a quienes mueven los hilos tratándonos como títeres. Será entonces, en ese futuro en el que por mera supervivencia existirá una tendencia a la contención, cuando se pueda nombrar a las cosas tal cual fueron. No solo se catalogará de despropósito lo referido a la brutalidad política sino que será evidente cómo la fealdad moral inundó no pocos aspectos de la vida pública. Se podrá tildar de ridículo de una vez por todas el desfile de la Gala del MET. Se alzarán las cejas de asombro cuando se recuerd...

e que se usaba el adjetivo “benéfica” para definirla, cuando se observe que una señora, ejecutiva mítica a la que el mundillo cultural concedió un poder desproporcionado, se reservaba el derecho de admisión de los asistentes, y que dentro de la lista de millonarios merecedores del honorífico salvoconducto, esta dama, cuyo misterio residía en lucir gafas negras en espacios cerrados, priorizaba a Jeff Bezos, uno de los representantes de la infamia que redefinió una época, como patrocinador de tan pesadillesca pasarela.