Jaime León |
Teherán (EFE).- Hace semanas que se dejaron de escuchar las explosiones en Irán y aunque la República Islámica ha aguantado la embestida bélica estadounidense, los iraníes hacen frente ahora a una deteriorada situación económica, con una inflación del 100 % en algunos productos de alimentación, menos empleos y la incertidumbre de un futuro peor.
El bazar de Tajrish, en el norte de Teherán, ha recuperado el bullicio habitual tras 20 días de tregua y sus callejones están llenos de potenciales clientes, pero los comerciantes aseguran que las ventas no se han recuperado.
“Solo estamos vivos”, dice a EFE Reza, dueño de un puesto de verduras y frutas. El vendedor señala al cielo, en referencia a los bombardeos que durante 39 días seguidos golpearon a la capital y que teme que vuelvan, y se toca a continuación el estómago para indicar que el negocio no va bien.
No lejos de allí, en un comercio de los apreciados frutos secos y azafrán iraníes la dependienta dice que desde el comienzo de la tregua el 8 de abril las ventas han mejorado pero la situación no ha vuelto a la normalidad. “De hecho no creo que vuelva a la normalidad pronto”, dice.









