Asar la hortaliza primaveral es una gran manera de potenciar su sabor. El aliño se prepara con mucha facilidad y le pone el broche de oro al plato
Soy bastante cansina ponderando las bondades de los espárragos blancos frescos, que poco tienen que ver, en mi no tan humilde opinión, con los espárragos blandurrios en conserva... Ya hablé de esta diferencia en la magnífica receta de espárragos blancos frescos pochados en mantequilla, que triunfa por donde va. Encuentro que la técnica de cocción influye considerablemente en el resultado final, por lo que recomiendo, en lugar de cocerlos, prepararlos al vapor, salteados, a la sal o sencillamente asados como en esta receta.
Me gusta emplear bolsas de cocción para asarlos porque se cocinan en su jugo, al estar encerraditos no tienen mucha posibilidad de perder sabor y el asado les proporciona un poco de dorado que lo potencia; no tiene más que ventajas. La presente fórmula de esparraguillos asados (poco esfuerzo) con un aliño elaborado en crudo de chalotas y mostaza que recuerda lejanamente a una salsa holandesa, pero sin la relativa dificultad de esta, conquistará vuestros corazoncillos verduleros. Además, nada mejor que consumir hortalizas autóctonas y de temporada, copón. Carpe diem.






