Una guarnición fresca y crujiente para convertir esta hortaliza en protagonista y hacerla brillar como merece

Hay mundo para la zanahoria más allá del sofrito. Llevamos años trabajando en ello: os hemos dado cremas de zanahoria de lo más variadas (recordad esta con albaricoque o esta crema francesa). Las hemos hecho glaseadas, ralladas y morunas. Por hacer, hemos hecho hasta mermelada.

La receta de hoy se inspira en la ensalada de papaya verde tailandesa o Som-Tam. Un plato muy refrescante y crujiente que se prepara cortando muy fina papaya verde –que no tiene nada que ver con la papaya a la que estamos acostumbrados– y otras verduras y aliñándola con una mezcla ácida y salada a base de salsa de pescado, lima, camarones secos y azúcar de palma. Digo “coje inspiración” porque adquiere elementos de este plato y, contando con otros ingredientes, lo convierte en algo que funciona.

Cocinar es casi siempre esto. ¿Qué tiene esta ensalada que me gusta tanto? Una parte vegetal muy crujiente, la acidez del aliño que termina encurtiendo la verdura, el contrapunto de los cacahuetes… “Pues vamos a ver cómo configurar estos elementos con, en este caso, ¡zanahorias!”. La parte vegetal y crujiente nos la va a dar esta hortaliza, que se corta muy fina usando una mandolina o con la ayuda de un pelador de patatas.