El yogur es uno de los ingredientes que nunca falta en mi nevera, ya que aporta frescor y buena textura a muchos platos. Hay ejemplos de sopas, cremas, salsas y bebidas en todas partes; sin salir de esta, vuestra web amiga, ya podéis encontrar un montón. También se usa cada vez más como base en preparaciones variadas, tanto solo como batido con queso feta o concentrado en forma de labneh y siempre con algunas verduras encima.

Esta versión es un buen entrante para amantes del picante. Como siempre, puedes ajustar la cantidad –en este caso, harissa)– y el dulce de la miel y la zanahoria, consiguiendo un equilibrio completo. Aun así, es importante que el pique no desaparezca del todo si no quieres que acabe siendo un poco insulso. Para seguir jugando a los equilibrios, es importante hornear los dos ingredientes que pondremos encima sin apelotonarse, pero a la vez. Así, tendremos los garbanzos bien tostados, y la zanahoria bien blandita y caramelizada.

Dificultad: Conseguir que el feta quede cremoso y sin grumos

Pelar las zanahorias y cortarlas a lo largo.

Colar los garbanzos cocidos, lavarlos y secarlos bien.