La falta de tiempo encoge nuestras comidas, algo que puede tener efectos positivos para la salud, pero no todo son buenas noticias

Las comidas solían tener una estructura argumental, como una historia en tres actos que se desarrollaba sobre el mantel. Primero, segundo y postre. La dieta mediterránea se erigió sobre esta premisa; la gastronomía ganó en variedad con esta separación. Empezó como una moda, pero fue adquiriendo con los siglos el peso de la costumbre, hasta codificarse en el legado cultural. ...

Sus orígenes se remontan a la España del siglo IX, pero después de más de un milenio como paradigma gastronómico, algo se empezó a quebrar en los últimos años. El menú de tres platos está muriendo. Los motivos son evidentes e irrevocables.

La incorporación de la mujer al mercado laboral, la falta de tiempo y la pérdida de costumbre han hecho que en los países occidentales cada vez se dedique menos tiempo a cocinar. Según un reciente panel del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi tres de cada cuatro españoles dicen que cada vez cocinan menos. La encuesta del tiempo del Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrece un buen resumen de la evolución temporal: en los ochenta se dedicaba de media de tres a cuatro horas al trabajo doméstico al día, mientras que ahora las mujeres apenas llegan a las dos horas y los hombres a una. El resultado es un menú de plato único y un mayor peso de los precocinados en la dieta.