Tuits sin ningún contexto sobre dos casos criminales solo sirven para propagar bulos inquietantes
Cuando el coche toma la primera curva, empieza la conversación: “¿Y ahora el celador conseguirá que le reduzcan la pena, no?”. Conducir obliga a mantener la vista en la carretera y las manos en el volante, pero permite escuchar. Eso ha convertido los trayectos automovilísticos en un oasis de la atención: se pueden mantener conversaciones, algunas hasta largas, sin la interrupción del móvil. Si el copiloto qu...
iere, es el momento de abordar cualquier asunto espinoso. Incluso existen leyendas sobre peticiones de matrimonio aprovechando la debilidad del contrincante, que no podía fingir que no se enteraba con el pretexto de responder un mensaje de WhatsApp.
El peliagudo asunto de la transición a mujer del celador de Olot ha sido abordado por la prensa. Joan Vila Dilmé, quien mató a 11 ancianos (nueve mujeres y dos hombres) entre 2009 y 2010, ahora se llama Aura y está reubicada en el módulo de mujeres de la prisión de Puig de les Basses, en Figueres (Girona). Ha llevado a cabo el tratamiento hormonal y está en lista de espera para operarse. ¿El cambio supone algún tipo de beneficio penitenciario? No. ¿Va a lograr con ello una reducción de pena? Tampoco. De los 127 años a los que fue condenado, con 40 de cumplimiento, todavía le quedan más de 20 por delante. Además, todos los permisos que ha solicitado siempre le han sido denegados.






