Un informe de la Fundación Hermes señala que los vehículos conectados dan acceso a decenas de aplicaciones y alerta de que los consumidores tienen poco control sobre los datos
Cuando uno conduce un coche actual, está dentro de un dispositivo conectado, pero la mayoría de la gente desconoce hasta qué punto. Un informe de la Fundación Hermes señala que estos vehículos recopilan todo tipo de información sensible, de la geolocalización a la biometría (como los rasgos faciales), pasando por el estilo de conducción, con el objetivo de mejorar el manejo del vehículo pero la mayoría de las veces sin un consentimi...
ento claro. La entidad alerta de que este hecho supone un riesgo para la privacidad de conductores e incluso viandantes y pide mejorar la legislación europea para defender los derechos de los consumidores.
“El 95% de los vehículos ya están conectados de alguna manera, pero sobre todo los más nuevos incorporan muchos sensores que recogen información tanto del conductor como incluso de personas que van libremente por la calle y que no han clicado ni aceptado ninguna política de privacidad”, apunta Alicia Asín, experta de la entidad especializada en defender los derechos de la ciudadanía digital y coordinadora del documento. Aunque algunas de estas innovaciones sirven para mejorar la seguridad en la conducción, otras suponen una invasión de la privacidad.







