Cómo y cuándo conduces, a dónde vas, con quién… Tu coche lo sabe todo de ti, y utiliza esa información para mejorar la conducción, calcular la póliza del seguro o venderlos a terceros

Sensores, cámaras, conexión permanente a Internet, GPS en tiempo real, micrófonos y sistemas telemáticos… Hace tiempo que el coche dejó de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en algo muy distinto: un auténtico ordenador con ruedas repleto de tecnología capaz de producir y transmitir datos de forma constante. Y sí, tu coche sabe mucho más de ti de lo que imaginas.

De hecho, distintos estudios del sector estiman que un vehículo conectado moderno puede llegar a generar hasta 25 gigabytes de datos por hora: hablamos de información suficiente como para reconstruir buena parte de la vida cotidiana de su conductor. Estos datos incluyen rutas y ubicación en tiempo real, horarios habituales, información relacionada con la conducción —como la velocidad, los patrones de frenado y aceleración o el estilo al volante—, así como diagnósticos técnicos del vehículo, entre ellos el estado del motor, el desgaste de los neumáticos o la presión de los frenos.

A todo esto se suman las interacciones que realizamos con el sistema de infoentretenimiento —búsquedas, llamadas, música, contactos sincronizados desde el móvil— y los datos relacionados con las redes y dispositivos conectados dentro del coche. Es decir, más allá de saber simplemente a dónde vas, tu coche puede llegar a registrar auténticos patrones de vida: dónde comes con frecuencia, dónde aparcas, cuánto conduces de noche, qué días utilizas más el vehículo o incluso con quién compartes trayectos de forma habitual.