El continente necesita suplir al menos la mitad de sus importaciones de combustible de avión del Golfo para evitar racionamiento y cancelaciones de vuelos
La guerra en Irán persigue a los consumidores incluso en sus perspectivas vacacionales. El recorte del suministro de petróleo y derivados amenaza con agotar la oferta de combustible de los aviones de cara a la temporada de verano, como ya han advertido desde hace días varias aerolíneas: Ryanair, la mayor de Europa en número de pasajeros, apunta a posibles cancelaciones de vuelos a partir de mayo. Pero, ¿cuánto hay de real en este riesgo? En su último informe mensual, publicado este martes, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), encargada de coordinar las reservas estratégicas de petróleo en los países desarrollados, ha puesto cifras a la situación.
El sector aéreo del continente depende en gran medida del combustible procedente del Golfo Pérsico: de los 1,6 millones de barriles de queroseno, el principal combustible de los aviones, que consume diariamente, 375.000 proceden de la zona ahora bloqueada, ya sea de forma directa o a través de países como India, que refinan el crudo de Oriente Próximo y lo exportan a Europa, en torno al 20% del total. Ante el bloqueo de Ormuz, la industria ha tirado de almacenamiento, lo que ha dejado los inventarios tiritando. La AIE estima que Europa llegará al verano con reservas de queroseno para unos 30 días, unos mínimos no vistos desde 2020, lo que anticipa viajes más caros y, quizá, escasos, y el tiempo apremia.











