Reconoce, por fin, el papel central de las legumbres y otras fuentes vegetales (frutas, verduras, cereales integrales) en una dieta saludable

Este jueves 16 de abril entra en vigor el Real Decreto de comedores escolares, una norma que, por primera vez, fija unos criterios mínimos obligatorios para todos los centros educativos del país -públicos, concertados y privados- que imparten desde segundo ciclo de infantil hasta formación profesional de grado medio. No es un cambio menor: afecta a

mas-fp.html" rel="" data-link-track-dtm="">más de ocho millones de niños y niñas escolarizados en España y sitúa por fin la alimentación escolar en el lugar que merece dentro de las políticas públicas. Y llega, además, tras años de trabajo de entidades, profesionales y comunidades educativas que hemos defendido que la comida en la escuela no es un trámite logístico, sino un derecho y una herramienta pedagógica de primer orden.

Durante demasiado tiempo, los comedores escolares han adolecido de una falta de visión estructural. En un país donde uno de cada tres menores tiene exceso de peso y donde las desigualdades alimentarias se agravan, la escuela debía ser un espacio protector. Sin embargo, la desconexión con el origen y la temporada de los alimentos, la escasa participación de las familias, la falta de acompañamiento formativo, y la ausencia de estándares comunes han limitado su potencial. La alimentación infantil en España necesitaba un giro profundo, y este decreto es una respuesta a esa urgencia.