Al Nur al Zaki |
Jartum (EFE).- En tres años de guerra, que se cumplen este miércoles, el Ejercito de Sudán y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) han sufrido un desgaste que ha provocado un estancamiento de los frentes de combate, un escenario que reduce las probabilidades de una victoria militar total de cualquiera de las partes y forzaría una solución negociada.
El 15 de abril de 2023, los paramilitares tomaron Jartum y amplias zonas del centro y el oeste de Sudán ante el descalabro del Ejército, que no pudo recuperar la capital de Sudán hasta marzo de 2025 para darle un giro a una guerra que, desde entonces, ha estado estancada en gran parte del país a excepción de algunas regiones del oeste.
«Ambas partes han agotado su capacidad para lograr una victoria militar decisiva», dijo a EFE el experto en seguridad sudanés Ibrahim Abdelqader, que anticipó un mayor uso de drones por ambos bandos para impedir cualquier avance terrestre en un momento en el que los combates se concentran en la región suroccidental de Kordofán.
Sudán está ahora dividido militarmente en el oeste, donde las FAR se han hecho con el control de la vasta región de Darfur; y el este y norte, donde el Ejército ha logrado consolidar su dominio tras expulsar a los rebeldes de la capital y otras zonas del centro del país.









