Los lectores envían sus preguntas al consultorio de vivienda de EL PAÍS en colaboración con Legálitas
Pregunta. Vivo en una casa con un contrato de alquiler de cinco años firmado hace dos años y en estos momentos, la propietaria quiere vender la vivienda y acabar con el alquiler a pesar de que quedan tres años según el contrato. ¿Qué puedo hacer? ¿Me puede echar? (J. L. Ruiz)
Respuesta. Si el contrato de alquiler es de vivienda habitual y se formalizó inicialmente por dos años, el arrendatario tiene derecho a permanecer en el inmueble por un plazo mínimo de cinco años, o de siete años si el arrendador es una persona jurídica, conforme a lo dispuesto en los artículos 9 y 10 de la vigente Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).
En este sentido, aunque el contrato tenga una duración inferior, el arrendador está legalmente obligado a prorrogarlo de forma forzosa hasta alcanzar ese plazo mínimo legal: cinco años cuando el propietario es una persona física y siete años cuando se trata de una empresa.
Una vez transcurrido dicho plazo de prórroga obligatoria, el propietario puede negarse a una nueva renovación, siempre que preavise al inquilino con al menos cuatro meses de antelación a la finalización del contrato. Si no se produce este preaviso en tiempo y forma, el contrato se prorrogará automáticamente por tres años más, salvo que sea el propio inquilino quien manifieste su voluntad de no renovar.






