Usamos la versátil hortaliza para hacer unas albondiguillas en el horno o la freidora de aire. Las puedes tomar con la salsa que más te guste

Estas bolitas de calabacín son una suerte de albondiguillas vegetales, unidas con huevo como cualquier albóndiga, pero con el calabacín como estrella de la función. El calabacín se ralla y se escurre a conciencia antes de formar la masa, que ya sabemos que contiene muchísima agua. Con huevo y pan para amalgamar, y un especiado con gracia, estas bolitas son una delicia que, como todos los bocados pequeñicos, te resultarán un poco adictivas.

Se pueden preparar en el horno o en la freidora de aire, y solo tienen la desventaja de que no admiten la congelación: se ablandan en demasía porque el calabacín suelta más agua aún al descongelarse, de modo que disfrútalas recién hechas. Una sabrosa alternativa a las albóndigas cárnicas o a las croquetas que remite a los falafel, por ejemplo. Se pueden servir tal cual o con salsas como el romesco, la salsa brava, o un buen alioli: todas les van de miedo.

Dificultad: La paciencia de formar las bolitas, pero, como ocurre con albóndigas y croquetas, esta receta es ideal para unir a la familia en torno a un objetivo común...