La niña pasó cinco meses en una casa de acogida mientras se le negaba al padre, migrante con residencia legal, el reencuentro con su hija
El drama que supone la separación familiar como resultado de las políticas migratorias de la Administración de Donald Trump se ha manifestado de la peor manera en el caso de una niña de tres años que sufrió abusos sexuales mientras estaba bajo la custodia federal. La menor había sido separada de su madre cuando ambas cruzaron la frontera desde México en septiembre y fue entregada a una familia de acogida de Harlingen, Texas. En los cinco meses que pasó con ellos, la niña sufrió abusos sexuales por parte de otro menor que también estaba acogido. Durante todo ese tiempo, el padre de la niña, que es de origen mexicano y tiene la residencia legal en Estados Unidos, intentó sin éxito recuperar a su hija. Solo al presentar una demanda en los tribunales se enteró de los abusos sufridos. Las autoridades le habían ocultado la verdad, diciéndole únicamente que su hija había sufrido un accidente.
“Les pregunté: ‘¿Qué pasó? Quiero saber. Soy su padre. Quiero saber qué está ocurriendo’, y solo me dijeron que no podían darme más información, que estaba bajo investigación”, relató a la agencia AP bajo condición de anonimato para evitar identificar a su hija como víctima de abuso sexual.






