Este artículo ha sido publicado conjuntamente por Puente News Collaborative en asociación con palabra y la Craig Newmark Graduate School of Journalism at the City University of New York (CUNY). Puente News Collaborative es una organización sin ánimo de lucro dedicada a la información, organización y financiación de noticias de calidad y rigor informativo enfocadas en la frontera entre Estados Unidos y México.

Los menores migrantes que cruzan la frontera sin un padre o tutor están cada vez más en el punto de mira de la Administración de Donald Trump. El resultado son niños que se enfrentan solos a jueces de inmigración, sin abogados que les representen; también se han endurecido los procesos para dejarles salir de un sistema de acogida que ha prolongado hasta más de cinco meses las estancias en albergues. A estas tensiones se suman el aumento de las detenciones a las puertas de los tribunales de inmigración, y las redadas que podrían afectar a sus familiares adultos, además de otros obstáculos.

El caos que todo esto supone para los niños y adolescentes puede comprobarse en los tribunales de inmigración en ciudades como Nueva York, El Paso y Phoenix.

“Estás aquí porque el Gobierno de Estados Unidos cree que debes ser expulsada de Estados Unidos”, dijo el juez Ubaid ul-Haq, vestido con toga negra, a una niña de la República Dominicana que le escuchaba por videoconferencia desde un albergue el pasado mes de mayo. “Mi tarea consiste en determinar si puedes ser expulsada de Estados Unidos”.