El caso del menor, que generó indignación nacional tras su detención en Minnesota, entra en fase de apelación mientras el Gobierno mantiene su presión para expulsarlo
La imagen de un niño con gorro de conejo y una mochila de Spider-Man, rodeado de agentes federales, no solo recorrió Estados Unidos: se convirtió en símbolo de una política migratoria cada vez más agresiva. Liam Conejo Ramos, de cinco años, pasó de ser un estudiante de preescolar en Minnesota a una de las caras más visibles del endurecimiento migratorio impulsado por la Administración de Donald Trump. Ahora, su caso entra en una fase decisiva. Un juez federal de inmigración en Nueva York ha negado la solicitud de asilo de su familia, lo que ha abierto la puerta a su deportación, aunque el proceso aún no está cerrado.
Los abogados han apelado a la decisión, lo que les permite permanecer en el país mientras el caso sigue en revisión. La resolución, según explicó a la prensa el abogado Paschal Nwokocha, no es reciente, aunque fue dada a conocer públicamente esta semana. “Hace unas semanas, un juez de inmigración con sede en Nueva York emitió una decisión para terminar su solicitud de asilo y ordenar su expulsión de Estados Unidos”, señaló. Sin embargo, aclaró que la apelación ya fue presentada ante la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) y sigue pendiente.








