Un trabajador agrícola sin antecedentes penales, con esposa y niños que son ciudadanos estadounidenses, y que lleva más de 10 años viviendo en Texas. Una madre soltera sobreviviente de cáncer, que entró al país hace más de dos décadas. Estos son solo ejemplos de los inmigrantes que permanecen detenidos en centros de procesamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) como resultado de una nueva política de la Administración Trump que les impide solicitar la libertad bajo fianza, sin importar el tiempo que llevan en Estados Unidos ni su récord penal.

Dicha política, anunciada en julio pasado por el Departamento de Seguridad Nacional, instruye a los empleados del ICE a considerar que cualquier persona que haya entrado al país sin admisión, esté sujeta a detención obligatoria “durante toda la duración de sus procesos de deportación”. Como resultado, denuncian abogados especializados en inmigración, los inmigrantes permanecen indefinidamente en prisión mientras se evalúan sus casos, lo cual puede tardar meses o años.

El trabajador agrícola, un mexicano de unos 30 años, fue detenido en un punto de control. Según Pedro López, el letrado de inmigración que lleva el caso, su cliente pasaba por allí todos los días, pero esta vez lo arrestaron y luego le negaron la fianza. “Ese muchacho es un boy scout, quiero decir, que se porta bien, es un padre ejemplar. Trabaja en un rancho. Su vida se resume en cuidar de su familia y trabajar”, aseguró el abogado.