Cuando llegó a Estados Unidos en abril del año pasado, Ariel Figueredo López, un cubano de 35 años, se fue a vivir con su hermano, Ameed, y su familia, en Lincoln, Nebraska. Figueredo llegó a través del programa CBP One, con un permiso temporal para vivir y trabajar legalmente en el país. Dispuesto a salir adelante, consiguió un puesto con una empresa itinerante de paneles solares, y se fue a Atlanta, Georgia, donde conoció a su novia, Eliani Rusindo, una cubana del centro de la isla que también había llegado hacía poco.
Cuando terminó el trabajo en Georgia, la pareja se mudó a Florida. Ahí dieron el pago inicial de 1.500 dólares para un KIA Sedona del 2018, y sacaron sus primeras tarjetas de crédito, de los bancos Capital One y Chase. La empresa le ofreció otra oportunidad en Osceola, Arkansas, y allá se fueron, con lo poco que tenían en el maletero del auto, a compartir un alquiler de 2.200 dólares por una casa de tres cuartos con otras dos familias. Los días que no trabajaba en los paneles, Figueredo repartía comida con el servicio de Doordash. Con eso, cubría los gastos de ambos. Poco a poco compraron un juego de dormitorio, un televisor y útiles para el hogar con la esperanza de mudarse a Nebraska, cerca de la familia de Figueredo.






