La capital belga celebra este año los 10 años de la declaración de su cultura de la cerveza como patrimonio inmaterial de la Unesco, y lo combina con su increíble patrimonio arquitectónico y la apertura de un nuevo centro de arte en noviembre
Bruselas tiene fama de ser una ciudad anodina y gris, un nido de funcionarios en un país que alberga alguna de las urbes medievales más bellas de Europa. Sin embargo, la capital belga tiene muchas miradas, much...
os atractivos para el forastero. Y no solo los monumentales: ahí están la Grand Place, la Puerta de Hal o el Palacio Real para contradecir lo de anodina. Tiene también razones más mundanas, como la cerveza. Porque no se puede entender el código genético de una ciudad con más de 1.500 tipos de cerveza sin probar alguna de ellas, desde la honestidad de una humilde Pils hasta el misticismo casi religioso de las cervezas de abadía.
Este 2026, Bruselas celebra el décimo aniversario de aquel hito nacional que supuso el reconocimiento por parte de la Unesco de su cultura cervecera como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Y es que aquí el lúpulo es un lenguaje social y la malta, una herencia sagrada. Perderse por los callejones del centro y brindar con una variedad de tipos de cerveza que, sencillamente, no tiene réplica en el mundo, es la mejor manera de descubrir la Bruselas más auténtica.








