Oxfam estima que 3,55 billones de dólares, casi el doble del PIB de España, seguían escondidos en cuentas no declaradas y sin tributar en 2024
Ha pasado una década desde la publicación de los Papeles de Panamá en 2016, una filtración masiva de documentos que mostró cómo políticos, empresarios, celebridades y hasta criminales se apoyaban en sociedades de territorios con ventajas y opacidad fiscales (offshore) para ocultar su patrimonio, evadir impuestos o lavar dinero. La fuga de datos desató la indignación de la ciudadanía y provocó crisis políticas. También llevó a un endurecimiento de las normas de intercambio de información bancaria entre países, una medida que redujo de forma considerable la proporción de riqueza escondida sin declarar, del 95% de inicio de siglo a cerca del 27%. Aun así, todavía quedaban unos 3,55 billones de dólares (cerca de 3,1 billones de euros) sin tributar en territorios offshore —una cifra que supone cerca del doble del PIB de España— en 2024. Y el 80% de ese dinero están en manos del 0,1% más rico del planeta, según estima la ONG Oxfam Internacional.
Poseer activos en territorios offshore, es decir jurisdicciones que ofrecen ventajas tributarias a los no residentes, no es un delito en sí, siempre y cuando se cumpla con las obligaciones fiscales requeridas, que son más severas. La mejora en el intercambio de información bancaria que empezó a aplicarse entre 2016 y 2017, de hecho, redujo la fortuna en refugios fiscales que se queda oculta, sin tributar, pero no frenó el traslado legal de dinero a estos territorios, que siguió creciendo. El Observatorio Fiscal de la UE, cuyos datos ha empleado Oxfam para elaborar el informe que publica este jueves, calcula que la cifra rondaba los 13,25 billones de dólares en 2023, correspondiente a un 12,5% del PIB mundial y unos dos puntos por encima del nivel estimado para el año 2000.









