Petroleras, químicas y ‘utilities’ son los únicos sectores que avanzan en las Bolsas. El resto de las cotizadas sufre, y ni la deuda ni el oro sirven de refugio ante la subida de los costes energéticos y la amenaza de alzas de tipos
Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero. Y un mes después, salvo contadas excepciones, el panorama en los mercados es desolador, con retrocesos entre el 3% de la Bolsa china y el 12% de la japonesa. El Ibex, por su parte, ha caído un 7,1%. Los refugios clásicos no han funcionado esta vez. El precio de los bonos se ha desplomado a todos los plazos ante la creciente posibilidad de una subida global de los tipos de interés y se han disparado sus rentabilidades. Entretanto, las petroleras se han apreciado con fuerza, propulsadas por el precio del crudo, que cierra marzo con una escalada mensual superior al 60%, la mayor de su historia. Las empresas químicas y las utilities también ganan.
La guerra en Oriente Próximo ha sido un torpedo en la línea de flotación de las perspectivas de inflación, de crecimiento, y también de la renta variable y de la deuda. Casi ningún activo se ha librado de las ventas. Las Bolsas europeas han sufrido su más intensa caída desde la covid-19 (el Euro Stoxx 50 se ha desplomado casi un 10% en el mes) con un único gran sector que destaca, por el buen comportamiento, frente al resto: el petrolero. El director de inversiones de Avantage Fund, Juan Gómez Bada, resume que los grandes ganadores en el mes de la guerra en Irán son los “productores de petróleo americanos que apoyaron a Donald Trump en la campaña”.









