Los padres deben permitir que sus hijos distribuyan sus cosas desde la consciencia y no por miedo a posibles represalias si no lo hacen. Así aprenden de verdad qué es la generosidad y la empatía

El acto de compartir forma parte de un proceso complejo que conlleva la comprensión y madurez de varios hitos del desarrollo: comprender que no solo existe el yo —etapa de egocentrismo—, integrar que al dar algo no se pierde para siempre, empatizar con la necesidad y la emoción del otro, permitir que otros toquen las pertenencias propias y aprender a esperar y respetar turnos. Se trata de múltiples aspectos que no resultan sencillos en ningún momento vital, y menos aún durante

pas/actualidad/2024-01-15/signos-de-alerta-temprana-en-el-desarrollo-infantil-que-deberian-hacer-los-ninos-entre-los-0-y-6-anos.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/mamas-papas/actualidad/2024-01-15/signos-de-alerta-temprana-en-el-desarrollo-infantil-que-deberian-hacer-los-ninos-entre-los-0-y-6-anos.html" data-link-track-dtm="">la primera infancia, ya que no es hasta pasados los cinco años cuando se comienza a adquirir esta habilidad de forma más natural y consciente.

Para comprender lo que significa compartir un objeto desde la perspectiva de un niño, solo hace falta ponerse en situación mediante un ejemplo. Al imaginar que un adulto se sube en nuestro coche y pide conducirlo un rato explicando que él también quiere, seguramente nadie accedería a bajarse del vehículo y compartirlo con un extraño; pues exactamente lo mismo le sucede a un niño en el parque cuando otro le pide su pelota o su muñeco, a diferencia de que el niño aún no es capaz de razonar lo que sucede y el adulto sí.