Cuatro maridajes con cerveza según el tipo de torrija: desde las más clásicas o cremosas a las caramelizadas
La respuesta cambia. A veces está en una pastelería clásica, otras en un restaurante que decide reinterpretarlas y, este año, incluso en un puesto de mercado en Vallecas, donde una pastelera ha conseguido ponerlas en el mapa gastronómico de Madrid. La torrija sigue viva, evolucionando, encontrando nuevos formatos sin perder ese recuerdo de casa.
Pero hay otra pregunta en la que se puede innovar: ¿con qué bebida se puede maridar una torrija? El maridaje de la torrija ha sido, durante años, casi automático. Café, vino dulce o, como mucho, un licor al final. Opciones que acompañan, sí, pero que rara vez cambian lo que pasa en boca.
Pero, como toda receta que sigue viva, también admite nuevas lecturas. De hecho, si algo tienen en común todas esas versiones, la tradicional de leche infusionada con canela, limón y naranja, la caramelizada con mantequilla o la más moderna, tipo donut relleno, es que la bebida puede cambiar totalmente la experiencia. Dulces, grasas, especiadas, con texturas que van de lo cremoso a lo crujiente. No cualquier bebida aguanta ese equilibrio.
Y aquí es donde la cerveza entra en escena. No como sustituto del café o del vino dulce, sino como una opción que, bien elegida, puede cambiar completamente la experiencia. Y recomendamos cuatro maridajes posibles con cuatro variantes. Desde la clásica a las innovadoras.






