No se trata de hacer platos “de cerveza”, sino de usar la cerveza para transformarlos y darles ese toque personal que hace que una receta de toda la vida parezca otra cosa

Nos hemos acostumbrado a cocinar con vino, jerez o brandy. Incluso el vermut tiene ya su lugar en más de una receta. Pero la cerveza, la mayoría la sigue viendo solo como bebida de acompañamiento. Sin embargo, usarla en la cocina, sobre todo en marinados, es una herramienta deliciosa, versátil y todavía poco explorada. Si eliges bien el estilo, puedes aportar acidez, amargor, dulzor o toques tostados sin añadir nada más.

O suscríbete para leer sin límites

24-09-17/pistas-para-distinguir-una-buena-cerveza-artesana-segun-los-expertos.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/gastronomia/beber/2024-09-17/pistas-para-distinguir-una-buena-cerveza-artesana-segun-los-expertos.html" data-link-track-dtm="">Todo eso ya está en la cerveza. Solo hay que saber verla como ingrediente.

Cuando marinamos, buscamos ablandar la carne y sumar sabor. Y la cerveza puede hacer ambas. Tiene un pH lo suficientemente bajo como para actuar sobre las fibras musculares (sobre todo si usamos estilos más ácidos o con adjuntos frutales) y, al mismo tiempo, ofrece una base líquida cargada de compuestos aromáticos: maltas tostadas, ésteres afrutados, lúpulos florales o especiados, levaduras con carácter propio. Todo eso termina impregnando los ingredientes con una capa nueva de complejidad.