El delantero de la Real Sociedad suma 11 goles y cinco asistencias en sus últimos 10 partidos con España
Después de inflar la red tras un potente disparo desde la medialuna, Mikel Oyarzabal se quedó quieto. Solo abrió los brazos. Ni celebró la preciosa diana, la segunda de España en el amistoso contra Serbia en La Cerámica. Era como si le diera pereza festejar el gol, cuando en realidad lo que le pasa es que ya está acostumbrado a autografiar porterías cada vez que se viste de rojo —o blanco roto, como era la bonita camiseta que estrenó España en la noche de este viernes en Vila-real—.
“Hace todo bien. Si alguien me pregunta quién puede ser entrenador, ese es Mikel Oyarzabal”, elogió Luis de la Fuente al jugador de la Real Sociedad. “Entiende muy bien el juego. Sabe jugar entre líneas, entiende bien los desmarques. Nos cuesta reconocer lo nuestro; si fuera de otro país, estarían hablando de un jugador top. Y lo es. Es guipuzcoano y español”.
Oyarzabal borra las dudas que acostumbran a revolotear en la selección española sobre el 9. Desde que tomó el relevo de Morata después de la última Eurocopa —cuando España se subió a lo más alto del podio en Berlín—, el delantero de la Real Sociedad no rompe su idilio con el gol. “Se acostumbra a hablar de que falta en la selección un killer. Pero, aunque podemos jugar con delanteros de diferentes características, siempre teníamos claro quiénes tenían gol: Borja, Ferran, Mikel. No faltan goleadores en España”.






