El capitán ‘txuri urdin’ marca dos goles de un triunfo épico y Brais Méndez certifica la victoria desde el punto de penalti
Sigue el efecto Pellegrino Matarazzo al frente de la Real Sociedad. ¡Cómo le ha cambiado la cara a este equipo en apenas un mes! Frente al Celta, con un hombre menos desde el minuto 45 por una roja clara a Caleta Car, fue capaz de aguantar estoicamente. Y, como hiciera frente al Barcelona, no se vino abajo cuando recibió el empate a uno. No. Se rehizo de la mejor manera gracias a un soberbio trabajo colectivo y también, todo hay que decirlo, gracias a un Mikel Oyarzabal épico, autor de dos goles que tienen su peso en oro. La sentencia definitiva llegó de las botas de Brais Méndez, que acertó a marcar un penalti cometido sobre Álvaro Odriozola, otro de los recuperados para la causa.
En las zanjas de Madrid buscan un tesoro que esconde un dragón dormido bajo tus pies. ¡Qué torpes e ingenuos son! Yo tengo el tesoro: duermo con él. Se trata de una estrofa de una de las canciones más conocidas de Ismael Serrano, Canción de amor y de oficina. Palabras que bien podría hacer suyas cualquier aficionado de la Real Sociedad al referirse a Oyarzabal. El capitán, que este domingo ha jugado su partido 417 con el primer equipo y está a tan solo diez de colarse en el top-10 de futbolistas que más partidos han lucido la zamarra blanquiazul, sigue agrandando su leyenda. Anoeta entero se puso en pie para despedirlo. También Pellegrino Matarazzo. Frente al Celta marcó dos golazos con esa zurda en la que tiene un cañón. El segundo llegó cuando el Celta más apretaba y cuando su equipo estaba a punto de claudicar, pero no.






