Unos turistas se protejan del sol con crema solar al paso de los nazarenos de la Hermandad de La Estrella, en el puente de Triana en Sevilla, en una imagen de archivo. EFE/Julio Muñoz

Madrid (EFE).- Comienzan las vacaciones de Semana Santa cuyas previsiones de consumo para una restauración «contenida» dependerán, como cada año, del clima y en esta ocasión, además, del impacto de la guerra en las economías de las familias que, pese al encarecimiento de la gasolina, ya han reservado el 65 % de las casas rurales.

El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez, prevé una temporada similar a la del año pasado y, sobre el efecto del conflicto en su cuenta de resultados, ha afirmado que aún «no se han repercutido en los precios» el alza de los insumos.

Ha reconocido que hay «cierta preocupación» por el turismo extranjero y por los problemas con los transportes.

Otro escollo es la falta de personal y la Semana Santa suele funcionar de termómetro. Según Álvarez, esta época es el «inicio de contratación del personal de refuerzo», que continuaría en verano, y, sin embargo, parece que este año las contrataciones se «resisten» y no hay la misma evolución que en las anteriores.