Apenas el 3% del gas licuado que importa España viene del emirato, con Italia y Bélgica como los más afectados en Europa

Muchos españoles sentirán a partir del próximo miércoles las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo no solo en las gasolineras, donde los combustibles ya se encarecen a doble dígito, sino también en sus hogares. Esto es porque la tarifa regulada del gas, presente en más de 11 millones de viviendas, sufrirá su revisión trimestral ...

en pleno alza del gas natural, un 60% desde el inicio del conflicto, según la referencia europea. Incluso si EE UU e Irán pusieran ahora fin a las hostilidades (algo improbable por el rechazo de Teherán al último plan de paz de Donald Trump) y se liberaran las exportaciones bloqueadas en el Golfo por la Guardia Revolucionaria iraní, las secuelas de la guerra persistirán en la factura por mucho más tiempo.

El suministro mundial de gas natural seguirá tensionado durante al menos los próximos tres a cinco años, con el recorte de las exportaciones desde la estatal petrolera de Qatar, QatarEnergy, responsable de cerca de una quinta parte del gas licuado consumido en el mundo. Este miércoles la estatal activó una cláusula en sus grandes contratos a largo plazo con petroleras y refinerías de China, Italia y Bélgica, entre otros, para reducir sus compromisos futuros. Tres o cinco años necesarios, según los cataríes, para reparar los daños en sus plantas tras los ataques con drones iraníes. Una quinta parte de su producción, o sea un 5% del licuado mundial, ha quedado afectada por los ataques.