Madrid (EFE).- La escalada en la cotización del gas natural tendrá, a corto plazo, un impacto limitado -y desigual- en las facturas de los consumidores en España, menos expuestos, en principio, a los efectos de la volatilidad de los precios energéticos que en la crisis posterior a la invasión rusa de Ucrania.

Eso sí, distintos expertos consultados por EFE insisten en que es pronto para saber, con certeza, cómo afectará la coyuntura en Oriente Próximo al coste final de la energía, sobre todo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con cortar el comercio e imponer un embargo a España por su postura con Irán.

El aviso añade más incertidumbre, pues no quedó claro si se refería al comercio en las dos direcciones. En cualquier caso, la Unión Europea (UE) tiene la competencia exclusiva de la política comercial de sus Estados miembros, por lo que cualquier acuerdo suscrito con la región aplica también a España.

En el ámbito energético, EE.UU. fue en 2025 el segundo suministrador de gas a España, tras Argelia. La venta de gas a Europa forma parte del acuerdo arancelario alcanzado el año pasado entre la Administración estadounidense y Bruselas, de modo que su peso se prevé que continúe al alza en todo el continente.