Cataluña insta a los médicos a “racionalizar” la prescripción del fármaco tras detectar un uso excesivo que llega a casi el 40% entre las mujeres. Un consumo exagerado aumenta el riesgo de fracturas y caídas, lo que se busca prevenir

Más que una sustancia con beneficios y riesgos, la vitamina D ha sido promovida en los últimos años como una especie de poción mágica. Síntomas tan comunes como fatiga, dolores —óseos o musculares— y cambios en el estado de ánimo se han vinculado a una supuesta carencia de este compuesto, lo que ha llevado a

e-la-vitamina-d-una-iniciativa-pionera-en-cantabria-reduce-los-analisis-en-un-40-por-innecesarios.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/sociedad/2025-05-31/el-boom-de-la-vitamina-d-una-iniciativa-pionera-en-cantabria-reduce-los-analisis-en-un-40-por-innecesarios.html" data-link-track-dtm="">un boom de medicamentos y suplementos que lo contienen. Un incremento que se ha visto favorecido por disparidades entre la clase médica, interpretaciones magnificadas de estudios de escasa entidad y algunos influencers.

Un documento de la sanidad pública catalana con recomendaciones para el personal sanitario pone ahora, por primera vez en España, cifras a un problema que son extrapolables al resto del país, según los expertos consultados: “En agosto de 2025, 390.989 mayores de 65 años tenían una prescripción activa de vitamina D a pesar de no tener un diagnóstico de osteoporosis o deficiencia, lo que afecta al 28,3 % de esta población”.