A la consulta de Cristina Ruiz acudió una mujer de 25 años, universitaria, que arrastraba un cansancio que no conseguía explicar. Sin antecedentes familiares, dormía suficiente, con una vida sana, sin hábitos tóxicos, más allá de uno o dos cigarrillos al mes. Tensión normal, y una analítica sin grandes alteraciones. Excepto un exceso de vitamina B y signos de deshidratación. “Al explorar posibles causas, reconoció que bebía varias bebidas energéticas al día”, explica la médica de familia del Centro de Salud Periurbana Norte, en Salamanca. Bastó retirarla para regresar a los valores normales y que el cansancio desapareciera.

La hipervitaminosis es una de las consecuencias no deseadas de la ingesta de bebidas energéticas. Quizás menos conocida que otras, como arritmias, hipertensión, insomnio, nerviosismo o riesgo de diabetes, como consecuencia de sus altísimas concentraciones de cafeína (una lata puede llevar tanta como dos cafés concentrados) y azúcar (que puede suponer el 10% de las calorías diarias en un solo envase).

Las vitaminas del grupo B también están presentes en cantidades que pueden superar fácilmente las recomendadas, o incluso perjudicar la salud, como le sucedió a la paciente de Ruiz, que presentó este caso en el último congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).