Casi cuatro de cada diez estudiantes de 14 a 18 años reconocen haber consumido en el último mes este tipo de productos, cuyas ventas han crecido un 38,7% en cuatro años

Todo el mundo entiende que el alcohol tiene efectos nocivos y asume que debe estar prohibido para menores de 18 años. Sin embargo, no son tan conocidos los problemas que pueden causar las bebidas energéticas —insomnio, ansiedad, taquicardia—, a pesar de que su uso está extendido entre los jóvenes: según la Encuesta Estudes 2025 del Ministerio de Sanidad, un 38,4% de los estudiantes de 14 a 18 años reconocieron haber consumido este tipo de bebidas en el último mes. En ese contexto, el Ministerio de Consumo ha anunciado este miércoles que pondrá en marcha una normativa para prohibir la venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años. Una prohibición que se ampliará a los menores de 18 en el caso de las bebidas que tienen más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.

Así lo ha explicado el titular de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, antes de reunirse en Barcelona con representantes de la Gasol Foundation, que combate la obesidad infantil. “Es una evidencia científica que estas bebidas energéticas se han convertido en una amenaza para la salud de las personas jóvenes”, ha señalado.