El italiano arrolla a Tiafoe (doble 6-2) y está a solo dos pasos de encadenar los éxitos de Indian Wells y Florida. Se enfrentará en las semifinales a Zverev o Cerúndolo
Inevitablemente y por mucho que intente ganar otros registros, el tenis de Jannik Sinner desprende aires científicos. Orden y compases perfectos: tac-tac-tac-tac-tac y más tac... Cruje y cruje su cordaje desprendiendo una música celestial para el tenista, sinónimo de que las cosas marchan extraordinariamente bien. ¿Qué jugador no querría ese sonido? Desde algunos rincones se le tacha de frío, de monótono o de plano, pero
hi-ahi-y-ahi-y-eso-le-hace-imparable.html" data-link-track-dtm="">su cadencia es sencillamente maravillosa. Más o menos, un ideal. La fantasía es cosa de otros, pero en términos de ritmo, ninguno hoy día como él, un martillo pilón que pasea por la pista de Miami fumándose un puro. Su última intervención dura 1h 11m y lo sufre esta vez Frances Tiafoe. ¿Acaso puede hacer algo más? Doble 6-2.
Poco importa que el jugador local (28 años y 20º del mundo) parezca estar entonándose y recuperando su versión buena después de la hibernación. El italiano (24 y 2º) le aborda, le engancha y no lo suelta. Señor zarandeo. Otro más. Campeón reciente en Indian Wells, mucho deberían torcerse las cosas para que este domingo el transalpino no logre un doblete histórico en esta gira de marzo que le emparentaría con los once que lo han conseguido antes, entre hombres y mujeres; la última en lograrlo (2022) fue la polaca Iga Swiatek, hoy día de capa caída, y en el terreno masculino llevó la rúbrica de un tal Roger Federer, gracias a aquella espléndida resurrección de 2017.















