El italiano (doble 6-2 a Tien) presiona al español y podría desbancarle este mes, pero el sistema le exige rozar la perfección para acabar el año como número uno

No han transcurrido ni veinticuatro horas cuando llega la réplica. Al último envite de Carlos Alcaraz, campeón el martes en Tokio, responde de inmediato Jannik Sinner en Pekín, donde hace un año el italiano fue precisamente batido por el español. Entonces gobernaba él, pero ahora lo hace el murciano y el horizonte que se plantea de aquí a la conclusión de noviembre se presenta muy abierto. El trono está en el aire. Lógicamente, al de San Cándido le toca esta vez ejercer presión y la aplica sin dilaciones, recto como es él, limando un puñado de puntos (170) gracias al triunfo contra Learner Tien en el desenlace pequinés (doble 6-2, en 1h 12m) y lanzando un mensaje claro: por su parte, todo al uno.

No especula ni engaña Sinner, quien a principios de septiembre perdió el bastón de mando al caer en la final de Nueva York; un episodio, decía, revelador para él, puesto que le abrió los ojos al señalarle la necesidad de introducir variables en su tenis para ser menos previsible y añadir otras capas a su juego. Acostumbrado a vivir en la línea de fondo, desde donde escupe pelotazos sin parar, eléctricamente, anuncia “muchos pequeños cambios” que por ahora no han sido excesivamente perceptibles, pero que a buen seguro supondrán un nuevo enigma para Alcaraz en el próximo cruce entre ambos. De momento, uno y otro ganan, pero mientras el líder ha escogido frenar para restablecer el tobillo lastimado, su rival encara una actividad incesante.