El golpe de Estado de 1976 en Argentina obligó al éxodo de miles de personas. Quienes lo vivieron cuentan su historia 50 años después
Diego Fernando Botto y Cristina Rota se conocieron en un taller de interpretación en Buenos Aires. Después de actuar en una obra de teatro juntos, se enamoraron. En 1974 nació María y un año más tarde, Juan Diego, su segundo hijo. El maestro de Botto creía que era el mejor de su curso y que iba a llegar lejos. Era un tipo talentoso y guapo. Los que lo conocían en
r-la-memoria-de-la-dictadura-en-argentina.html" data-link-track-dtm="">Argentina decían que era un hombre optimista, enérgico y divertido.
El 24 de marzo de 1976, los militares dieron un golpe de Estado —el cuarto en poco más de dos décadas— e inauguraron el periodo más sangriento en la historia argentina. A Botto lo secuestraron el 21 de marzo de 1977. Desde entonces, ninguno de sus familiares y amigos volvió a verlo con vida. Rota lo buscó por todas partes, pero el simple hecho de hacerlo implicaba un peligro inmenso. En 1978, la actriz se dio cuenta de que la estaban buscando y de que se había convertido en un objetivo de la dictadura. En noviembre de ese año, con dos niños pequeños y otro más en camino lo dejó todo y huyó a España.











