Personal de la aerolínea baja a Silvia Labayru de un vuelo a punto de despegar desde Ciudad de México hacia San Antonio, en Texas

La argentina Silvia Labayru es, a sus 69 años, una superviviente. En 1976 tenía 19 años, un embarazo de cinco meses y militaba en Montoneros, la guerrilla armada de la izquierda peronista. Un grupo de tareas la secuestró y la encerró en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), el mayor centro clandestino de detención y exterminio de la última dictadura. Tuvo una niña en cautiverio, fue torturada y sirvió de juguete sexual para un matrimonio de militares. Esquivó la muerte gracias a la respuesta que su padre dio a un militar que lo llamó por teléfono para darle noticias sobre su hija. La llamada, escrito por la periodista argentina Leila Guerriero, es el libro que cuenta su historia y la hizo conocida en todo el mundo. Laybaru sospecha ahora que el éxito de La llamada encendió alguna insondable alarma en Estados Unidos, que ha decidido ahora negarle el ingreso.

El pasado miércoles, Labayru se presentó en el mostrador de la aerolínea Volaris en Ciudad de México, mostró su pasaporte español con el visado en orden y abordó un vuelo hacia San Antonio, Texas, donde la esperaba una familia amiga de abogados estadounidenses. El avión comenzó a moverse y se detuvo segundos después. Las puertas se abrieron y entraron tres hombres. “Se me acercaron y me preguntaron si yo era Silvia Labayru.´Tiene que bajar del avión ya mismo’, me dijeron. Llevaban uniforme, pero no sé si eran policías o personal de la aerolínea. Cuando salimos me dijeron que eran órdenes de Estados Unidos y me repetían ‘no puede viajar, no hay explicación, no puede viajar”, cuenta Labayru en un bar de Ciudad de México, obligada ahora a esperar el regreso de su esposo, que abordó un vuelo una hora después que ella hacia Illinois, para participar de un congreso de Psicoanálisis. Este jueves, la pareja volverá a Buenos Aires, ciudad donde reside la mayor parte del tiempo.