La acusada, que lleva dos meses en arresto domiciliario en Río de Janiero, pasa de arriesgarse a 15 años de cárcel a una pena mínima por el cambio de acusación

La turista argentina Agostina Páez, de 29 años, estaba de vacaciones en Río de Janeiro con unas amigas el pasado enero cuando un día, al amanecer, en un bar cercano a la playa de Ipanema, le dieron la cuenta y apuntó a un posible error. Estalló una discusión con el camarero, al que según la denuncia de la Fiscalía, llamó negro. Cuando ya se iba del local, la argentina lo llamó mono, imitando los gestos y sonidos de un macaco, escena que el empleado grabó. También le advirtió de que aquello en Brasil era delito y llamó a la policía.

Los insultos racistas son un delito grave en Brasil que bate récords de denuncias, más de 8.500 en 2025, pero pocas con la repercusión internacional de este caso. El juicio contra Páez, que está desde enero en arresto domiciliario en Río, ha comenzado este martes en esa ciudad. Paez se enfrentaba a una pena de hasta 15 años de cárcel, pero en la primera audiencia la Fiscalía redujo el pedido de condena de tres delitos a uno, con una pena mínima que podría compensarse con servicios comunitarios y el pago de resarcimiento a la víctima, según ha declarado la abogada de la víctima, Carla Junqueira, a la salida de los tribunales.