Sin homenajes a Valverde por deseo del técnico, el equipo rojiblanco fue muy superior de inicio, pero le tocó sufrir mucho tras el descanso
San Mamés aparcó por una noche el sentimentalismo para centrarse en lo esencial: competir y ganar. Era el primer partido del Athletic en casa tras el anuncio de Ernesto Valverde de que no continuará la próxima temporada, pero, fiel al deseo del propio técnico, no hubo homenajes ni despedidas anticipadas. El foco estuvo en el césped y en un equipo que respondió co...
n oficio y carácter para imponerse a un Betis que fue de menos a más, pero que acabó sin premio.
La ovación más cálida de la noche, de hecho, no fue para el entrenador, sino para Óscar De Marcos. El excapitán volvió a pisar el césped de San Mamés para entregar un obsequio a Iñaki Williams por sus 500 partidos como león, en una escena que conectó pasado, presente y continuidad en la identidad rojiblanca.
En lo futbolístico, la primera parte tuvo un color único: el del Athletic. El equipo dominó desde el inicio con una presión alta, ritmo sostenido y una circulación que desbordó a un Betis incapaz de asentarse. Los de Pellegrini se vieron superados en todas las líneas, sin capacidad para enlazar pases ni para frenar las llegadas locales. El premio a esa superioridad no tardó en llegar. Dani Vivian abrió el marcador al firmar su estreno goleador de la temporada. Lo celebró con rabia después de una semana un tanto complicada por quedarse fuera de la última lista de De la Fuente. El gol reforzó todavía más el control de los locales, que siguieron empujando sin conceder casi nada.






