Los de Valverde quieren recomponerse al igual que hicieran en 2015 después de una segunda mitad de campeonato formidable que le devolvió a Europa y le llevó a la final de la Copa
El Athletic Club no solo se juega una semifinal en Anoeta ante la Real Sociedad. Se juega la confirmación de que ha sabido levantarse cuando el suelo parecía demasiado cerca. Porque no hace tanto, el equipo rojiblanco miraba más hacia abajo que hacia arriba. Llegó a estar a tres puntos del descenso, con el ruido creciendo alrededor y la ansiedad instalada en el entorno. Fue entonces cuando el presidente, Jon Uriarte, verbalizó el objetiv...
o con crudeza: 17 puntos para alcanzar los 42 que suelen garantizar la permanencia. No habló de Europa ni de finales. Habló de supervivencia.
Ese mensaje, más que conservador, fue un ejercicio de realismo institucional. Y el equipo respondió. De la urgencia pasó a la estabilidad. De la duda, a la competitividad. El vestuario asumió el reto sin dramatismos públicos, pero con una reacción tangible sobre el césped. El rumbo se enderezó con una secuencia de partidos más sólidos, menos vulnerables, más reconocibles. Cuatro victorias (Valencia, Levante, Oviedo y Elche), un empate (Rayo Vallecano) y una única derrota, la encajada en Copa frente a la Real, ha sido la respuesta del equipo.







