En un curso en que ha ido perdiendo brillo en la Liga, la semifinal frente a la Real Sociedad ofrece a los de Valverde una oportunidad para recuperar identidad y convicción
La semifinal de Copa frente a la Real Sociedad (Movistar Plus y RTVE, 21.00) se presenta para el Athletic Club como una oportunidad a la que aferrarse en una temporada que ha ido perdiendo brillo con el paso de las semanas pese a la última victoria conseguida frente al Levante. El duelo ante el conjunto blanquiazul aparece como un punto de apoyo, casi un salvavidas, en un curso que comenzó de manera ilusionante y que, sin embargo, ha ido acumulando más frustraciones que motivos para el optimismo. La Copa emerge ahora como un recurso emocional y competitivo en medio de un contexto liguero incómodo.
No fue la eliminación en la Champions League el golpe que ha desordenado la temporada. El Athletic cayó en el último partido de la fase de grupos y en San Mamés, pero lo hizo compitiendo y sin dar la sensación de haber estado fuera de lugar. La experiencia europea dejó aprendizajes y una despedida digna de una competición que no forma parte de su ecosistema habitual. El verdadero problema ha estado siempre en la Liga, donde el equipo no ha conseguido traducir el esfuerzo en estabilidad.








