El conjunto rojiblanco remonta el tanto inicial del Atalanta y llegará a la última jornada con opciones de seguir vivo en la Liga de Campeones

Mientras hay vida hay esperanza, y el Athletic es el mejor ejemplo de ello tras la victoria conseguida ante el Atalanta, un resultado que le permite seguir con opciones en la Champions League cuando todo parecía perdido. El equipo llegaba a esta penúltima jornada sin apenas margen de error, pero supo competir, resistir y agarrarse al torneo para ganarse una última oportunidad que lo cambia todo. Ahora, los rojiblancos se lo jugarán en el último partido ante el Sporting de Portugal en San Mamés, con la afición empujando para sellar la clasificación.

El carácter del Athletic se impuso una vez más en un escenario en el que todo parecía escrito a favor del rival. El tanto de Scamacca en el minuto 16 y la superioridad manifiesta del Atalanta, especialmente en el control del juego y en las llegadas al área, pusieron a los rojiblancos contra las cuerdas durante muchos minutos. Sin embargo, lejos de venirse abajo, el equipo mantuvo la fe, se sostuvo desde el esfuerzo colectivo y entendió que la única manera de seguir con vida era competir cada acción. Esa resistencia emocional y futbolística fue clave para no perderle la cara al partido en los momentos más delicados.