El conjunto de Matarazzo se adelanta en las semifinales ante el Athletic con un tanto de Turrientes

La Real Sociedad dio un golpe de autoridad en San Mamés en una semifinal copera de máxima tensión, imponiendo su fútbol, su carácter y su ambición en un escenario siempre complicado. Con el recuerdo aún reciente del derbi liguero y con la final de La Cartuja en el horizonte, el conjunto txuri urdin salió decidido a asumir el protagonismo desde el primer minuto. No se dejó intimidar por el ambiente ni por la trascendencia del duelo y firmó una actuación madura, de equipo grande, dominando fases amplias del encuentro y demostrando que está preparado para competir a lo grande. La eliminatoria se resolverá en Anoeta, pero la Real dio en Bilbao un paso firme que puede resultar determinante.

Pellegrino Matarazzo le ha cambiado por completo la cara a la Real Sociedad, que sigue sin conocer la derrota en lo que se lleva disputado de 2026. El estadounidense ha colocado a un equipo moribundo hace apenas un par de meses a las puertas de una final de Copa. Palabras mayores. San Mamés tuvo claro color txuri urdin. La Real dio un paso al frente y lo hizo a lo grande, sentando cátedra en el santuario rojiblanco. Solo le faltó un resultado más abultado. Oportunidades tuvo para ello. La final en La Cartuja está un poquito más cerca gracias a un gol de Beñat Turrientes, un futbolista que, hasta la llegada de Matarazzo, estuvo más cerca que lejos de salir de Donostia por la falta de minutos. Pero con el estadounidense ha llegado su mejor versión. Solo él tuvo la clarividencia necesaria para batir la portería de Padilla. Un gol que puede tener su peso en oro.