Un gol de Óskarsson en el tramo final selló el pase tras un penalti detenido por Remiro con el 2-1 en Mendizorrotza

El efecto Pellegrino Matarazzo parece no tener fin. Lejos de desaparecer, avanza con fuerza, como la Real Sociedad en esta edición de la Copa del Rey. El Alavés no se lo puso sencillo. Todo lo contrario. Pero cuando todo parecía perdido, ahí emergió la mejor imagen de un equipo acostumbrado a resistir cuando le vienen mal dadas. Guedes hizo el empate a dos a falta de un cuarto de hora para el final y la sentencia definitiva llegó de la mano del esperado Orri Óskarsson. Sin olvidar, claro está, el penalti parado por Remiro cuando figuraba el 2-1 en el marcador. Todo fue necesario para remontar y entrar en una nueva semifinal de Copa.

La llegada de Imanol Alguacil supuso un antes y un después en la relación de la Real Sociedad con la Copa del Rey, una competición que, durante muchos años, se había convertido en un martirio para el equipo blanquiazul. Pero la llegada del oriotarra significó un punto de inflexión. Tanto que hizo que el club donostiarra volviera a ganar un título más de 30 años después. Frente al Athletic, la Real logró la mayor gesta en la historia reciente de la entidad que preside Jokin Aperribay. Aquella Copa llegó en plena pandemia e impidió que Gipuzkoa entera se lanzara a la calle para la celebración. Esa espina aún está clavada en el corazón de la hinchada blanquiazul y también en los miembros de aquella plantilla que permanecen en la actual.