El equipo visitante se adelantó en la primera mitad y solo cuando Valverde puso en el campo a los titulares, pudo al menos igualar

Un Girona en situación límite después de un comienzo de temporada desastroso, sacó rédito, escaso pero esperanzador de todas formas, ante un Athletic que después del parón por selecciones no acaba de arrancar, como si se sintiera melancólico por la ausencia, que empieza a prolongarse, de Nico Williams. El arranque nefasto de los bilbaínos con su segunda unidad en el campo, lo aprovechó el equipo gironí para adelantarse en el marcador. Después, cuando Valverde a la desesperada, ordenó un cuádruple cambio en el descanso, transformó el panorama, llegó el empate, pero entonces el Girona se transformó en un grupo solidario y con pocas fisuras.

Tuvo fortuna el Athletic con el marcador que arrastró al descanso. La ventaja mínima del Girona frente a un equipo al garete, con escasas ideas, lento en el pensar y atropellado en el ejecutar, podría haber sido mayor, porque cada acercamiento al área de Unai Simón era un sinvivir Los lanzamientos hacia Bryan y Vanat hacían mucho daño. Zozobraban los laterales, mientras Paredes y Laporte trataban de multiplicarse achicando las vías de agua. El dominio ficticio de los bilbaínos quedó en evidencia después de una primera acción de Vanat, que frente a Unai, cruzó demasiado, pero a la siguiente, y no se había cumplido todavía el minuto 10, acertó Ounahi con la portería después de recibir un pase filtrado de Bryan Gil.