No se trata de fallos involuntarios ni de caprichos, sino que responden a criterios periodísticos
La elección de algunas palabras en los textos del periódico ha suscitado dudas entre varios lectores, que consideran que se trata de errores; cuando no son fortuitas, sino que responden a criterios periodísticos. Como bromeaba esta semana un redactor, una tilde puede abrir una guerra civil en el seno de una sección, y por eso el Libro de Estilo incluye un diccionario de más de 400 páginas que zanja los debates entre los periodistas. En el manual se establece también la obligación genérica de “llamar a las cosas por su nombre, sin caer en los eufemismos impuestos por determinados grupos”. ...
Persa. “Veo que en el periódico escriben Jameneí y me gustaría saber por qué ponen el acento en la i, lo que desharía el diptongo”, pregunta Sonia Mallón. “En la televisión cuando pronuncian yo entiendo tres sílabas, Ja-me-néi y no Ja-me-ne-í”.
Ali Falahi, periodista iraní exiliado en España, explica que en persa las palabras suelen ser agudas, excepto algunos verbos conjugados. Por eso, la dicción correcta pone el acento en la última vocal: Jamene-í. El manual de estilo especifica que al transcribir los apellidos de lenguas que no usan el alfabeto latino se debe preguntar a quienes los llevan. Ante la dificultad de contactar con los Jameneí, se aplican otras consideraciones, como la de reproducir en castellano las palabras tal como suenan en persa. A lo que se añade que en este idioma la “í” al final de los nombres de lugares ayuda a formar el gentilicio, que suele aparecer en muchos apellidos. En este caso, Jameneh, en la provincia de Azerbaiyán oriental, es el lugar de donde provienen los Jameneí. La misma regla se ha seguido para referirse a Ali Lariyaní, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional a quien el Ejército israelí mató el martes. En su caso, el apellido indica su origen familiar en la región de Lariyán, en Amol, al norte de Irán.






