Una aclaración sobre varias palabras que se han extendido en las noticias de la últimas semanas
A menudo los periodistas dan por hecho que hay decisiones profesionales que se entienden por sí solas y no requieren de más explicación en los textos. Pero las preguntas sobre el periódico que me plantean los lectores muestran un lógico desconocimiento del funcionamiento interno. Por eso, resulta necesario aclarar en aras del rigor por qué se ha elegido el léxico que se ha extendido en las noticias de las últimas semanas:
Migrantes e inmigrantes. La regularización extraordinaria de 500.000 inmigrantes anunciada por el Gobierno de Pedro Sánchez y los abusos de los agentes federales contra los indocumentados en Estados Unidos han llenado los titulares con las palabras inmigrante y migrante que, aunque se usan como sinónimos, tienen significados distintos. Algunos redactores me han confesado que no tienen muy claro cuándo deben usar una u otra palabra, pero el Libro de Estilo lo expone claramente. “Emigrante e inmigrante implican acciones acabadas: el que ha salido y el que ha llegado”, afirma. En cambio, “migrante refiere una acción en tránsito (quien se traslada)”.
La noticia en la que se anunció la regularización, del 26 de enero, tuvo una primera versión en la que en el título se escribió migrantes, pese a que se refiere a personas establecidas en España antes del 31 de diciembre. Luego se sustituyó por inmigrantes, pero en el texto se mantuvo el error. Es una confusión repetida en otras informaciones posteriores sobre los extranjeros en situación irregular en España. El término se usa correctamente en este otro titular de esta semana, donde se habla de las personas que viajan en embarcaciones por el Mediterráneo: ONG italianas calculan que un millar de migrantes han muerto en naufragios durante el temporal ‘Harry’.






