No hay día sin que algún lector señale un fallo que ha escapado al control de calidad del periódico

Los errores en el periódico se han convertido este año en uno de los asuntos por los que más protestan los lectores. No hay día sin que alguien señale algún fallo que ha escapado al control de calidad. La gran mayoría se refiere a pequeños detalles, como el aviso que dio Segundo Rodríguez el martes, cuando afeó que en la noticia sobre

data-link-track-dtm="">la reactivación del caso residencias de Madrid aparecía escrito “las miles de personas”, en lugar de “los miles de personas”. La falta se corrigió enseguida y no tendría más importancia si no fuera por la reincidencia.

Estos descuidos son peligrosos porque la Redacción los percibe como errores menores; pero cuando el lector considera el periódico en conjunto le chirrían por acumulación. “¡Por favor, cuidad con más esmero la edición!”, reclamaba José Luis Lobo en un correo en noviembre. “Hay días, casi todos, en los que la lectura del diario se hace insufrible por la gran cantidad de erratas y errores ortográficos que salpican noticias, reportajes y artículos. EL PAÍS no se lo puede permitir y sus fieles lectores no lo podemos tolerar”.